Alguno de mis maestros - proveniente de una cultura diferente a la nuestra - observaba como solemos tomar para nuestra vida, individual y colectiva, la posición de la victima. Lo observaba en mí y lo comentaba respecto a muchas de nuestras actitudes y realidades colectivas.
He llegado a creer que tenia razón, como país nos sentimos utilizados, explotados, mal tratados en temas como el surgimiento de la cultura del narcotráfico, en los sesenta años de violencia fratricida, en la corrupción de los políticos, etc.; como individuos también buscamos causas externas a nuestros males, la herencia genética, la animadversión de los jefes, o de los clientes, la crisis económica, la mala suerte, el karma, el destino, etc.
Siempre estamos poniendo la responsabilidad de la construcción de nuestra actual realidad fuera del propio control y determinación. Es cierto que muchos factores externos impactan nuestra realidad y que debemos invertir mucho de nuestro esfuerzo acomodando esas realidades a nuestros planes, pero es también real que si tuviésemos claro nuestro derrotero individual y colectivo, seriamos mucho más efectivos en el logro de nuestra visión personal y colectiva.
Para empezar en el desarrollo particular de los temas, tomare la cultura del narcotráfico (pero no me limitaré solamente a temas de la sociedad tratare mas adelante temas relativos al individuo). Siempre he pensado que TODOS somos culpables del surgimiento del narcotráfico en nuestro país.
Si aun yo, que no he consumido ninguna droga ilícita, que no he participado en ningún negocio de comercialización o trafico de sustancias ilícitas, he vivido inmerso en una sociedad que permitió que el dinero producto del negocio, permeara la sociedad y permitiera que las personas directamente involucradas en esos negocios se moviesen dentro de la sociedad sin haberlas rechazado, señalado y condenado.
Cuando un vecino vendía su casa a un narco por una suma astronómica, no se le señalo como cómplice en lavado de activos, por el contrario, se le resalto como un buen negocio, así empezamos a ser responsables TODOS.
La inclusión en el barrio de esa persona, le dio acceso a estas personas a otras de “mejores familias” con influencia y contactos, los cuales fueros a fiestas, participaron de invitaciones, y adquirieron compromisos con estos personajes, que a su vez empezaron a demandar contraprestaciones a esas invitaciones y compromisos. Mas adelante se dieron los sobornos (que en ocasiones el no aceptarlos implicaban la exposición de la vida, o por lo menos la amenaza), y de ahí en adelante… la historia es la conocida.
Por esto es que yo creo que no somos victimas, somos el producto de nuestras decisiones y de nuestras omisiones. Cierto que el entorno afecta: Colombia es geopolíticamente ideal para este negocio, SI. Los colombianos tenemos historia de negociantes, SI. Tenemos historia violenta, SI. Pero esos elementos no justifican nuestro cómodo silencio histórico como Sociedad.
septiembre 15, 2009
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